Juguetón, sensual, enamorado — el café y el espresso en el centro, y con ellos el vino, la comida, las caricias y los aromas, entretejidos con recuerdos. 28 estilos, cada uno con 14 facetas del mismo placer. En cada estribillo, un nombre susurrado: omaneo.

Quiet storm — terciopelo, Rhodes y la primera taza sobre la piel desnuda.

Downtempo, profundo y moderno — chocolate negro para los oídos.

Funk lento, bajo rotundo, wah — seducción a golpe de groove.

Cálido disco soul de los 70 — cuerdas, purpurina, baile lento.

Bossa nova sensual — cuerdas de nailon y calidez de café.

Balada de jazz, crooner — vino e intimidad a medianoche.

Swing de big band de los años 40 — salón de baile, trompeta con sordina, nostalgia.

Balada clásica atemporal — cuerdas y una calidez de antaño.

Solo voces — armonías, calidez doo-wop, chasquidos de dedos.

Heartland rock — guitarras tintineantes, corazón inmenso.

Pop alemán — piano, calidez, intimidad hecha para la radio.

Canción de autor — poeta de la canción, narrativa y serena.